Pero de toda la frase, dos expresiones se quedan latiéndome: “ýpe jaiko” es una de ellas y como ya escribiera Andrés Colmán Gutiérrez en “Mujeres del agua” no significa “lavar la ropa” sino “vivir en el agua". “Hyakuã y asy opyta” es la otra y me cala más hondo aún: ¡¡La ropa limpia huele a agua!!, ese es su perfume.
Y en estos tiempos de lavarropas automáticos, jabones líquidos y suavizantes, envidio el olfato de estas mujeres que reconocen el aroma del agua y que todavía, un par de veces por semana, se reúnen en el mítico Ycua jesuítico de la ciudad de Santa maría, allá en Misiones, para mantener vivo el rito.-







