Una
mano pequeña llama a las olas doradas, la memoria también las invoca, pero por
mucho que evoquemos con los ojos cerrados y aunque guardemos fotografías de
veranos viejos, la realidad tiene otro color y hasta otro aroma. ¿Estamos a tiempo para que no
sólo nos queden "Recuerdos de
Yparacaí"?
Del lago Ypacaraí no solo nos quedan canciones. Aún hay poesía en estas aguas. Por fortuna y a pesar de todo, no se le ha ido el azul y en las tardecitas de verano nos regala este espectáculo de dorado y sombras.