con su lento andar, este "Rancho que camina" forma parte de ellos.
Es así como a su paso la estampa de esta tierra cobra vida:
late en las pisadas de los bueyes,
gime en los ejes de las ruedas,
canta, en el silbido del tropero “hi´aïtema ñaguahé”...

–Aháta aiko ype.
Así dicen las mujeres lavanderas, a manera de despedida en el hogar, cuando se dirigen al arroyo.
La frase, cuya versión en castellano sería “Me voy a lavar ropa”, traducida literalmente significa: “Me voy a vivir en el agua”. Y no es una exageración. El guaraní popular ha sabido capturar sabiamente la exacta imagen de una estampa cultural que hoy se encuentra en vías de extinción.
Mujeres que viven toda su vida en el agua.
Mujeres que son de agua.
Mujeres que lavan la ropa como si lavaran la vida misma, como si ellas tuvieran el designio divino de enjuagarnos la esperanza, cada vez que se nos ensucia, y de extenderla otra vez inmaculada, como una sábana blanca brillando bajo el sol.
Los hombres se van, y las cosas que abandonan tejen telarañas mientras esperan su regreso. Si sobreviven, (al sol, la lluvia, el destiempo y el olvido) estas cosas quedan cubiertas de una melancólica belleza.
En las Ruinas de Trinidad del Paraná, a unos 30 km de la ciudad de Encarnación, la grandiosidad del pasado es adornada por frágiles florecillas del campo, por brotes que nacen de la roca: distracciones de la espera, esperanzas.-
Ya casi ninguno lleva el nombre en guaraní. Milton, Janina, Omar, así se llaman los niños de la escuela Indígena de la comunidad Santa Carolina de Kiray* una zona acorralada por la deforestación, las grandes estancias ganaderas y los sojales.
Los niños desayunan en la escuela, con lo que en la escuela producen, lechugas, tomates, melones _es una forma de lograr que asistan_ cuenta en guaraní una de las madres encargadas de la cocina.
No tienen suficientes útiles, ni aulas, ni maestros, ni alumnos, es que tampoco tienen suficientes bancos _algunos dejaron de venir cansados de tener que sentarse en el suelo_ relata preocupado un profesor.
No todo es carencia, lo que sí tienen, es algo que cuesta describir: un brillo raro en los ojos, una chispa de tristeza y de esperanza, una luz que desborda las letras.
“Oguatajoáva ñu hovy mbytére
Iñasãimbahápe agosto poty”
Recitan los viejos versos de Francisco Martín Barrios
A estas inofensivas florecillas las usan en el mate y el tereré para contrarrestar el “tuguy pochy” (mala sangre) que según la creencia popular arrecia en agosto, tal vez un aporte del aciago viento del norte.
Hay, sin embargo, a quienes para hacer frente a estos y otros males nos basta con admirar estas florecillas adornando la pradera.-
El clima fue cómplice, la lluvia paró y el viento hizo de las suyas, para que la jornada del domingo en Santa Rita fuera excelente.
La plaza junto a la iglesia del barrio Carmelitas de la ciudad, fue la sede del encuentro familiar donde niños y adultos que volvieron a sentirse niños, participaron del 1er. Campeonato Nacional de Pandorgas, organizado por una cooperativa local.
Si bien, la competencia se realizó en distintas modalidades y los trofeos fueron para quienes volaron más alto sus “pipas”, como también se las llama en esa zona del país, todos fueron ganadores.-
La semilla ya fue sembrada en esta roja tierra del este. La intención es ahora que el campeonato sea reconocido oficialmente y que quede asentado como una tradición en la lejana Santa Rita del Monday.-
Helados y todo tipo de postres son las dulces y rojas tentaciones de esta expo. Una buena opción para pasar un fin de semana en familia. En los stands se ofrecen también licores, mermeladas y jaleas endulzadas con ka’a He’e, una de las innovaciones de esta edición.-
La expo está instalada, como ya es tradición desde hace 12 años, en el km 34,5 de la ruta que une las ciudades de Areguá e Ypacaraí. Recibirá visitantes hasta el 11 de septiembre.-
Niño travieso, sería una traducción semánticamente correcta. Pero por si las palabras no bastaran les dejo la chispa de estas miradas y sonrisas que puede que lo expliquen aún mejor.
La Fiesta del “Guaikuru Ñemonde” es una respetuosa y conmovedora fusión ritos paganos y religiosos, con la que cada 24 de julio Minas – Emboscada honra a San Francisco Solano, su santo patrono.
Cuenta la historia que a fines del el siglo XVI este sacerdote franciscano predicó, entre otros puntos del mapa sudamericano, en el Chaco paraguayo llegando con el evangelio a las tribus más guerreras.
Es así que emulando a los guaicurúes, los nativos más fieros que habitaban el chaco, los pobladores de Minas con sus plumas y danzas siguen simbolizando, de cierta forma, la resistencia.-
¡Chipa Asador! ¡Chipa Kavuré!
Es el grito de Doña Margarita en una esquina de Caacupé.
“El secreto es agregar un poco más de todos los ingredientes que lleva la Chipa cocinada al tatakua”relata.
“Tiene un sabor especial, pero lo más lindo –y sonríe recordando– es que une a la familia en torno al fuego”
“Por no sentirse carga, Hilda bordaba en blancos mantelitos, las flores que hubiera querido recibir, las mariposas que hubiera querido ser"
El texto es parte de un cuento que había escrito para mi abuela Hilda, una de esas tantas mujeres que murió de cáncer. Quisiera hoy tener en mis manos alguno de esos mantelitos, para oler el perfume de sus flores, para conocer el color de sus mariposas…
Hace 11 años que Hilda se fue y este es mi homenaje para ella.-
Jeguaka
La Ciudad parece al alcance de la mano, pero indiferente.
No importa, más cerca están los sueños trenzaditos a mano.
Las joyas que van brotando de la creatividad de estas mujeres,
de su voluntad. Jeguaka es el nombre que le dieron y
es como en guaraní suena joya.
Ignoran estas mujeres (o hacen como que no saben)
que brillan, que las joyas son ellas.
Contacto: Nancy falcón- 0985-874941
Hubo quien viendo estas fotos advirtió que faltaba algo, alguien, una generación completa, aquella que trabaja, quizá en España o Buenos Aires, no importa dónde, lejos de casa, al fin y al cabo.
Esta generación ausente comprende, sobre todo en estas fechas, que la nostalgia es una palabra muy simple comparada con todos los colores, sabores y texturas que encierra el “Techaga’u”
Fátima me cuenta que de niña robaba mandarinas, y guayabas y peras y… Trata de seguir con la lista pero se lo impide un suspiro. Sonríe, el brillo en sus ojos continúa narrando la hazaña. Por un momento, cantándolo y contándolo, Fátima vuelve a ser esa niña.
“Ya es ayer pero entonces era siempre”
José Luís Appleyard
"Domingo asaje pyte ha Chokokue opoi ramo hína".
Traducirlo sería equivocarse y entrar en detalles
obligaría a repetir algo de lo mucho que, con poesía
guaraní, ya decía Mauricio Cardozo Ocampo, en su
"Chokokue purahéi" acerca de los sueños del labriego...
Aníke ipiru pendehegui chokokue kéra yvoty
oiméva opoñy penderehe paraguáiete ruguy,
uperõ oikovéne purahéi ava ñe' ê ha oguéne
chokokue y'uhei.
El lenguaje de la guerra
“Fue un ataque demoledor. Cuando las tropas locales invadieron el territorio enemigo, nuestro ariete abrió una brecha en el flanco más vulnerable de la muralla defensiva y se infiltró hacia la zona de peligro. El artillero recibió el proyectil, con una diestra maniobra se colocó en posición de tiro, preparó el remate y culminó la ofensiva disparando el cañonazo que aniquiló al arquero.”
Fútbol a sol y sombra -Eduardo Galeano
Don Ricardo Rolón, orgulloso, asegura que cualquier “latona de cubiertas” que uno encuentre en alguna casa del país salió de la compañía Almada. Es que, prácticamente, toda esta comunidad Caacupeña se dedica a este trabajo. “Algo hay que hacer” agrega sin detener su labor. Es medio día de un domingo de verano -“mañana los niños tienen que empezar la escuela”-
Pedidos al: 0984-669985 con el señor Ricardo